Nuestra historia

Nuestra historia comienza con una transformación.
Un 25 de marzo del 2010 naciste, pero ya venias viajando desde una estrella muy lejana a transformar nuestras vidas. “Vengo de saturno” decías desde muy chiquita, con tu sonrisa luminosa y ojitos chinitos. Mi amada Julieta, siempre mostraste curiosidad por el mundo y el universo, por la naturaleza y los animales. Tu amor intenso conecto profundamente con cada persona que te conoció, dejaste una huella imborrable en muchas vidas, en muchas personas, hasta en algunas que ni siquiera te conocieron. Niña alegre, fuerte, valiente, con unas ganas inmensas de vivir y de conocer el mundo. Venias solo por un ratito, solo 13 años. Pero tu legado es inmenso. Hoy a través de esta fundación que hemos creado junto a tus tías, y que tu pediste mucho que trabajáramos en ello, sobre rodo a tu tía Alejandra, seguimos creyendo que si podemos ayudar a que este mundo sea un poco mejor.
Durante tu batalla contra el cáncer nos demostraste que cuando muchas personas se unen en apoyar una causa, se pueden transformar vidas. Tu uniste nuestra familia, quizás no le ganaste a esa enfermedad, pero ganaste una hermosa familia que te ama y te amara siempre.
Una granja soñabas tener cuando grande, y caballos querías montar en vez de autos. Nos querias hacer volver al origen, a la esencia, disfrutar de lo simple, de la belleza de la vida que esta ahí, al frente de nuestros ojos, en la naturaleza, en los animales y en las personas que amas.
En sueños me visitas, siempre sobre tu caballo dorado, ¡y le pusiste Rayo como tu querías! Me alegro mucho que ahora estes montando sobre él, galopeando a toda velocidad, libre contra el viento. Y desde esa dimensión nos envías tu luz de amor y fuerza cada día.
Gracias por tanto, mi amada y eterna Julieta.
Mamá.
