Habitar nuevos suelos. Educación y convivencia en contextos de migración.
Los desafíos y oportunidades en la educación.
La migración: Una oportunidad de crecimiento mutuo.
Expositora: Natalia Rodríguez. Profesora de Educación Física. Bachiller técnico medio agropecuario mención zootecnia. Manejo de metodologías y planificación en enseñanza de técnicas deportivas y recreativas en niños y adolescentes. Estimulando el desarrollo de la psicomotricidad infantil por medio del movimiento.
Expositora: Alicia Rodríguez. Trabajadora social. Coach profesional personal y de equipos con habilidades de comunicación profunda. Especialista en trabajo con creencias.
y Reinicio Profesional.
el Reto educativo.
El mundo se ha formado de migraciones.
El diagnóstico HOY
- La migración como un proceso de transformación profunda: Se define como un proceso social y cultural que reconfigura identidades, relaciones y formas de convivencia. No es solo cambiar de fronteras, sino un proceso de duelo, de reconstrucción y de aprender a habitar un suelo que no ofrece certezas.
- La escuela como el primer puente de acogida: Para las familias y niños que llegan, la escuela se convierte en la principal frontera de integración con la nueva sociedad.
Desafíos críticos para el migrante:
- Pérdida de referentes y duelo migratorio: Enfrentar el cambio de códigos sociales, modismos y la distancia de la red de apoyo familiar, acompañado de una constante lucha interna de pertenencia y nostalgia.
- Barreras administrativas e institucionales: El desgaste de los trámites migratorios, la falta de reconocimiento inicial de títulos profesionales y la caída del estatus laboral obligan a muchos a vivir procesos de reinvención forzada.
- Prejuicios y microagresiones: La existencia de barreras invisibles, etiquetas culturales y miradas de rechazo que dificultan una verdadera inclusión.
- La paradoja de la adaptación: Las observaciones demuestran que los niños suelen integrarse con mayor naturalidad, juego y curiosidad. Sin embargo, la mayor barrera de asimilación cultural y la rigidez ante el cambio se encuentra usualmente en los adultos (padres y apoderados).
¿Cómo podemos seguir mejorando?
Para avanzar hacia una verdadera convivencia intercultural que trascienda la mera integración superficial, se sugieren las siguientes acciones estratégicas:

Comunicación Profunda y la Escucha Activa
Comunicar no es solo dar a conocer tu punto de vista, sino dar a conocer la cultura que traes detrás, las consignas originarias, que al desglosar, siempre desemboca en un compartir raíces mutuas que nos fortalecen como sociedad.

Crear espacios de expresión reales
Antes de estructurar programas o intervenciones cerradas, es vital abrir canales donde los migrantes puedan expresar sus necesidades y sentirse partícipes de las decisiones y así también compartir temáticas que puedan entregar beneficios en base a experiencias compartidas.

Desarrollar habilidades comunicativas
Trabajar colectivamente la asertividad y la empatía en la comunicación diaria para conectar de forma más auténtica con el «otro», logrando un entendimiento prospero, más allá del idioma o los regionalismos.
Reenfocar el Rol Escolar y Comunitario
Darnos la oportunidad de enriquecer la educación, con aquello distinto y diferente, sentir que el que recibe puede ofrecer algo y quien llega pueda recibir y viceversa. Cuando se cambia a la perspectiva de la oportunidad y no de la amenaza, el foco de crecimiento social progresa.
Acompañamiento integral a las familias
No basta con acoger al estudiante dentro de la sala de clases; es indispensable brindar herramientas y redes de apoyo a los padres para que comprendan las dinámicas del nuevo entorno.
Intercambio cultural recíproco y equilibrado
La integración no debe ser una asimilación unidireccional donde el que llega debe borrar su identidad. Es necesario generar dinámicas comunitarias donde todos compartan y aprendan de la diversidad (comida, música, tradiciones), enriqueciendo la cultura receptora.
El juego y el deporte como motores de inclusión
Utilizar la educación física, las actividades lúdicas y cooperativas como herramientas sencillas y poderosas para disolver barreras de forma natural entre los niños.
Fortalecer el Sentido de Corresponsabilidad
Asumirnos como «Ciudadanos del Mundo»: Comprender que, históricamente, todos provenimos de dinámicas de movilidad y que la diversidad cultural enriquece y amplía las capacidades comunitarias.
Ofrecer un «Suelo Fértil»: Cuestionarnos de manera personal e institucional qué tipo de acogida y estabilidad estamos ofreciendo a quienes llegan con su realidad desestructurada, asegurándonos de que nuestros entornos faciliten su crecimiento y dignidad.
Muchas gracias Alicia y Natalia, hemos podido experimentar con ustedes esa resiliencia que se forma tras vivir un cambio tan profundo. Hablaron de duelo, miedos, y aprendizajes desde el agradecimiento, sin duda para verles una vez más.
